Esperanta Civito
De Indianopedia
La Esperanta Civito (Cité esperantienne, Civitas Esperántica) es una comunidad transnacional de hablantes de esperanto organizados en una estructura que se reclama soberana, democrática y federal para la que aspiran al reconocimiento como sujeto de derecho internacional. Definen a la esperantofonía como "un colectivo lingüístico diaspórico sin estado" y defienden, frente al derecho de suelo o de sangre que regula la ciudadanía en los estados nacionales, el derecho de lengua como base para su definición identitaria.
Contenido |
Historia
Orígenes
El 1980 el Congreso Internacional de la Juventud Esperantista lanza un sorprendente manifiesto[1] que por primera vez desde la muerte de Zamenhof, enfrenta el finovenkismo, la ideología imperante en el movimiento esperantista durante el siglo XX. Frente al sueño finovenkista de la adopción del Esperanto como lengua auxiliar internacional, el manifiesto pone en valor la cultura desarrollada originalmente en esperanto como cultura internacional propia y diferenciada.
En 1998 el raumismo es ya toda una tendencia en el esperantismo. Distintas organizaciones firman entonces el Pakto por la Esperanta Civito[2], que aunque es una declaración de intenciones de mínimos que organizativamente va poco más allá de crear una Corte de conflictos interasociativos (la Kortumo), envía la señal de que las viejas organizaciones territoriales y asociaciones del movimiento deben transformarse para convertirse en articuladoras de los esperantófonos en tanto que minoría lingüístico-cultural.
En 1999, aprovechando el congreso de SAT (una histórica organización esperantista de izquierdas) en Karlovy Vary (Bohemia), se elige la Kortumo.
Constitución y ruptura con la estructura esperantista internacional
En junio de 2001, en Sabbioneta (Italia), reunidos por tercera vez representantes de las organizaciones esperantistas signatarias del manifiesto (forumo, ver abajo), se aprueba la Konstitucio de la Esperanta Civito[3].
Entre 2001 y 2006 la Civito crece hasta los 300 miembros, constituyendo y reuniendo por primera vez su Parlamento (forumo + senato, ver abajo) y ampliando la red original de establecimientos que la apoyan.
El objetivo se define claramente: constituir un sujeto de derecho internacional que represente a los esperantistas no en tanto que movimiento lingüístico sino como nacionalidad cultural definida sobre el uso de la lengua.
En 2006 el Senado de la Esperanta Civito publica una toma de postura sobre los sucesos de 1986 en la Asociación Esperantista Polaca que denuncia una aparente connivencia de las estructuras tradicionales esperantistas con la dictadura. La reacción en el seno de la UEA (Asociación Universal Esperantista) no se hace esperar[4] y se precipita la ruptura entre las organizaciones internacionales clásicas y la Civito.
La ruptura será correosa derivando verdaderamente a la chusquez cuando un grupo de wikipedistas (en su mayoría españoles[5] y fineses) encabezados por Jorge Camacho [6] [7] comienzan una serie de sátiras ad-hominem contra Silfer y Martinelli[8], considerados por él los principales inspiradores de la Civito, que culminarán en la convocatoria de la paródica Esperanta Respubliko.
El resultado final del proceso dejará dentro de la Civito a un número no menor de viejas organizaciones territoriales[9], entre ellas la andaluza y la nigeriana y algunas temáticas muy activas como la Esperanta Radikala Asocio (Italia).
Estructura comunitaria
A primera vista la Civito parede una federación de establecimientos (asociaciones y organizaciones tradicionales esperantistas) alternativa a la UEA. Sin embargo, aunque estos apoyen a la Civito, sus miembros no se convierten automáticamente en civitanos, han de solicitarlo personalmente a su establecimiento que a su vez lo comunica a los organos centrales de la Civito. Esto explica la divergencia entre los 300 miembros oficiales (a lo largo de toda la pirámide del compromiso) y el número de organizaciones que aparecen en los listados[10].
A partir de ahí el Parlamento[11] se articula en el Forumo[12] , donde cada establecimiento tiene dos representantes (y un voto) y en el Senato[13] elegido de forma directa por los ciudadanos con método proporcional. Es menester que los miembros del Forumo tengan la ciudadanía esperántica
Senato y forumo eligen en sesión conjunta (Parlamento) el Kapitulo[14], una especie de comité ejecutivo presidido por el Konsulo[15].
Existen además otros comités e instituciones[16][17][18], entre las que, la más antigua es la Kortumo[19] (Corte), un tribunal de asuntos internos que resuelve problemas entre establecimientos y que aparece ya como objetivo en el Pakto por la Esperanta Civito.
Estructura económica
La estructura económica de la EC es parecida a la de organizaciones como el Congreso Mundial Judío: empresas y fundaciones intrumentales para la actividad de la organización, que no generan por si mismas una economía propia y autónoma para la comunidad.
El los orígenes mismos de la Civito está la Kooperativo de Literatura Foiro (LF-koop)[20], una cooperativa formada por distintos grupos esperantistas, miembros hoy de la Civito, para la edición e impresión de libros y revistas en papel. Una función similar cumple la Esperanta Amikaro Kooperativo[21], también miembro.
Igualmente han creado el Civita Banko[22], una fundación que se encarga de gestionar pagos de suscripciones, tramitar herencias para la Civito y otorgar microcréditos.
El concepto de transnacionalidad en la Esperanta Civito
La Esperanta Civito es transnacional en el sentido que el sionismo era transnacional: la generación actual tiene pasaportes de distintos estados, pero de realizarse los objetivos del proyecto (ser sujeto de Derecho Internacional) tendrían sus propios pasaportes y una identidad equivalente juridicamente a la nacional (como los Caballeros de Malta) propia y reconocida.
Para la Civito se trata de potenciar y representar una identidad basada en la lengua cuyos miembros están en “diáspora”. Así tenemos una identidad cuasinacional extendida por una geografía transnacional. Es pues un segregacionismo lingüístico en principio no territorialista.
