Nacionalismo
De Indianopedia
Nacionalismo es el conjunto de ideologías, puntos de vista y criterios epistemológicos orientado a la justificación del estado nacional y orientado a su interiorización como marco de análisis y horizonte político por sus ciudadanos a los que se les inculca el principio de nacionalidad como base y legitimación del principio de ciudadanía, el cual es presentado siempre como un derivado del primero y no como principio ordenador del estado.
Evolución del nacionalismo
Su origen, interesante y complejo, generó una mitología particular que no es ya excesivamente operativa pero que sigue presente en el discurso político.
La identidad en el nacionalismo moderno
La idea central del nacionalismo moderno es que la nación (un ente histórico-social dotado de un destino específico y propio) es constituyente de los nacionales. Los nacionales pertenecen a la nación y no la supuesta cultura o peculiaridades o valores a la persona. La persona concreta, el nacional, es un mero constructo producto de una realidad nacional distintiva, definida como una excepción frente a la realidad sin más.
Excepción que impermeabiliza de la interacción frente al foráneo (por definición ajeno) y destruye al tiempo el sentido de los nacionales fuera del terreno nacional (si todo cuanto atiende a esta realidad es excepcional y tiene causas endógenas, cuanto sé y pienso tampoco tiene validez fuera).
El nacional es un huérfano o un autista que tiene dificultades para crear sentido fuera de la relación con su estado-territorio-nación. Por eso los estados nacionales se dotan de ese folkror de animales nacionales que mueren al salir por la frontera estatal, desde el coquí portorriqueño al lince ibérico, modelo disneyzado de la principal virtud nacional, no poder existir fuera de las fronteras del estado y su imaginario.
Y por eso, toda identidad nacional está siempre atrincherada, siempre jugando a un eterno espiritismo donde el sujeto se convierte inevitablemente en medium de un colectivo imaginario e histórico, independiente de hecho hasta de la opinión de los vivos, ya que la nación como hecho histórico, como destino, no puede someterse siquiera a duda o cuestionamiento de sus miembros en momento dado.
De todo este marco surge la inevitable idea no sólo de la incomprensión permanente de lo nacional, sino también su reverso, la duda de que se pueda discutir lo que hace un estado diferente del propio desde un punto de vista distinto del de los intereses de la nación a la que se supone se pertenece.
Formas postmodernas del nacionalismo estatal
Las formas modernas de nacionalismo e identidad nacional se han deteriorado ya mucho en grandes regiones del mundo (aunque siempre estén pugnando por volver). En países como la mayoría de los de Europa Occidental, con economías y problemas altamente transnacionalizados, el estado no puede abrazar ya abiertamente la idea de la excepción nacional permanente. Una nueva forma de nacionalismo se desarrolla entonces, dejando las viejas formas modernas para los grupos y partidos específica y declaradamente nacionalistas (como las derechas españolas, italianas, portuguesas o francesas).
El nacionalismo postmoderno de hoy, se conforma con dar por hecho que el ámbito por defecto de cualquier debate es la comunidad nacional, algo que por lo general requiere presentar los fenómenos globales -sociales e incluso naturales- como si pudieran confinarse en las fronteras del estado nacional.
Sólo así, después, se pueden plantear soluciones o principios de ordenación social que requieran implicitamente de una organización externa que casualmente venga a coincidir con el estado nacional.
Lo curioso es que ya hoy es rarísimo encontrar un tema no administrativo cuyo ámbito venga a coincidir con las fronteras nacionales. Incluso el espacio natural del debate social -hasta hace poco limitado al alcance de distribución de los grandes periodicos, radios y televisiones- tiende a fundirse en las fronteras lingüísticas, por lo general más amplias.
El nacionalismo estatal intentará pues convertir cada tema en un tema administrativo. Ese nacionalismo sutil, aparentemente neutro, que reniega del nacionalismo identitarista de los nacionalistas antiguos, es el nacionalismo realmente peligroso hoy, la forma infalible de no enterarse de nada con tal de mantener la ficción de una tranquilizadora vida nacional que nos permita no mirar más allá de las aduanas.
Plantear los relatos, los problemas y los principios en términos y dimensiones asumibles para el estado nacional -al que cada vez resulta todo menos asumible, éso es nacionalimo hoy.



