Politeismo
De Indianopedia
El politeismo es la concepción del mundo según la cual de que no existe un único principio de verdad social sino varios en permanten interacción. Constituye la base de la religio. No ha de confundirse con el paganismo, una forma de superstitio.
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El politeismo filosófico
Para el politeista existen distintos principios de ordenación social, todos igualmente generadores de significado, es decir sagrados (sacer), generadores de verdad social. Esos principios pueden materializarse o incluso antropomorfizarse en distintas formas o símbolos. Las comunidades que los toman como rectores relatan sus conflictos y equilibrios mediante sistemas de mitos o mitologías.
¿Es el politeismo una creencia?
El politeista no cree en el sentido que cree un monoteista. No precisa creer en que los dioses existan realmente en un sentido distinto al que la belleza, la guerra o el buen gobierno, existen. Su plano de creencia es un plano en el que la ética, el modo de ser individual, se acomoda para maximizar la convivencia, lo político al tiempo que se identifica y entra en comunión con la Naturaleza y sus manifestaciones.
Desde el punto de vista politeista, el temor de Dios propio de las religiones monoteistas, la relación hombre-dios basada en la omniscencia de uno y el miedo al castigo del otro, es superstitio.
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Politeismo y ordenación social
La religio politeista es un conjunto de ceremoniales de la cohesión que en realidad representan celebraciones de la identidad cuyo objetivo es vivificar la fraternidad desde la exaltación de los valores y equilibrios de esa cesta de generadores de significado (sacer) que diferencia a una comunidad de las demás.
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El ethos politeista
El politeista concibe la realidad social como un mar de flores. Cada flor, cada comunidad, ordena y selecciona su panteón de una manera propia con la que intenta alcanzar un equilibrio de valores, una Pax Deorum particular que no es otra cosa que el fundamento inestable de su cohesión interna: la definición de esa identidad que surge de la interacción social a condición de que la segregación, la formación de comunidades diferenciadas, sea posible.
También entiende que nunca es posible armonizar completa y automaticamente los valores. Seguramente ni siquiera sea deseable. El conflicto entre los distintos princios de verdad está siempre latente y en realidad es inevitable, es el motor perpetuo de lo social. Los dioses inevitablemente andan siempre de trifulca precisamente porque no hay, no ha habido hasta ahora, un único principio de verdad aceptado siempre y por cada uno.
Para el politeismo el conflicto no es un precio a pagar por la diversidad, es una precondición para que se afirme. La diversidad existe precisamente porque todas esas verdades y jerarquías son legítimas, son verdades generadoras de significado, osea sacer, sagradas.
El conflicto social y político no tiene nada que ver con la verdad, con llevar razón, aunque muchas comunidades y grupos humanos tomen como estrategia repetirlo y hasta salmodiarlo para ganar en cohesión antes y durante cualquier enfrentamiento. Fanatizar es instrumental y no hace menos verdad a los principios del contrario.
El politeismo clásico nunca pensó que los dioses del enemigo extranjero, incluso de las sectas antisociales, fueran falsos. Precisamente porque los principios de el otro eran generadores de realidad social, precisamente porque eran verdaderos, había que enfrentarlos primero e integrarlos después. Es la coherencia con esa actitud (enfrentar para integrar) lo que se llamaba Virtus.
La construcción de la diversidad
Seguramente la parte más difícil de entender del politeismo es que la diversidad no se produce desde una unidad ajena o superior. En términos de topología de redes: es incompatible con la centralización, porque no es fruto de la participación sino de la interacción.
No se trata de crear un espacio diverso, se trata de construir sujetos sociales claros y autónomos, demos diferenciados y relativamente estables que no nacen de una gracia superior sino de la libre interacción de las personas. Construir muchos, cada uno el/los suyos. Nadie en todos.
En la lógica politeista juntarse a los propios, a los que tienen un criterio de verdad similar, no es reducir la diversidad sino todo lo contrario, es hacer la parte de cada cual en la construcción de los sujetos colectivos (comunidades) que la harán operativa y fertil. No todos los dioses caben en un único templo.
- Luego puedes cambiar y moverte de una comunidad a otra, puedes poner una velita a un dios y una ramita a una diosa, pero para poder hacerlo los templos, los nodos, tienen que estar establecidos… cuando los dioses se confunden, los tiranos campan y la libertad personal es la libertad de aceptar la marginación y la soledad de una vida sin fraternidad.
Politeismo y paganismo
- Que nadie deje de creer en los Dioses, por haber visto y oído cómo algunos insultan sus imágenes y templos
- Emperador Juliano



