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Indianopedia Grupo Cooperativo de Las Indias

Revolución del año siete

De Indianopedia

En el plazo de 365 días que comenzaron exactamente en el séptimo aniversario de su fundación las Indias se transformó de cabeza a pies.

Pasó de ser una Sociedad Limitada común a definirse como una filé, es decir, a poner por delante la comunidad indiana sobre lo que habían pasado a entenderse como sus empresas. Estas a su vez pasaron a redefinirse como democracias económicas y tomaron la forma de cooperativas.

Se redefinió radicalmente el proceso de integración, se reivindicaron los mitos colectivos y se formalizaron las instituciones de una economía comunitaria.

En el camino, el uso del término indiano se acotó: más de la mitad de los que hasta entonces se consideraban como miembros y participaban en las primeras asambleas, pasaron a la categoría de colaboradores externos o abandonaron la filé sin más.

El indiano se definía definitiva y universalmente como pluriespecialista. La fraternidad desarrollada como ethos indiano y la igualdad del principio de indiferencia se convertirían en los dos grandes valores articuladores internos.

Y mientras tanto, el discurso de la transnacionalidad de la filé se hizo material: en septiembre se tomaría posesión formalmente de la Casa Escardó, la primera casa de Indias fuera de Europa.

A diferencia de las revoluciones que hemos estudiado en los libros de Historia, los que más tenían que perder -los hasta entonces accionistas que habían sido además los fundadores- fueron los más radicales impulsando el proceso de cambio. Natalia Fernández comenzó a ser más conocida por el nombre del genius que se le atribuía, Malka, conforme su papel -evitando que las resistencias y conflictos que los recién llegados tenían entre si y la crisis económica global dañaran la estructura- ganaba un protagonismo mayor y Juan Urrutia pasó a jugar un papel más activo liderando el nuevo Consejo de los siete que sustituiría en la necesaria crítica del proceso a los cada vez menos involucrados ciberpunks históricos.

Cuando llegó el nuevo año indiano, en octubre de 2009, las Indias se había reestructurado completamente, al punto que un observador crítico como el propio Juan Urrutia, que acabaría el año siendo declarado Dogo vitalicio y representante único de la comunidad en los consejos de las empresas que participaba, ecribía en un email que:

no puedo sino maravillarme ante la resiliencia y la capacidad de los indianos para reinventarse

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