Fetulajíes
De Indianopedia
Se conoce como fetulajíes a los miembros del movimiento Hizmet (andecha en turco), también conocido como movimiento Gülen. Se trata de un movimiento «neocofradista» originado en Smirna y basado en la tradición sunní otomana -aunque recuperando elementos del sufismo local- que a partir de los años 90 ha desarrollado una potente economía transnacional y que tiene una fuerte presencia en la propiedad de los medios de comunicación en Turquía y de la enseñanza de élite en todo Asia Central.
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Historia
Orígenes
Durante los años convulsos años sesenta en Turquía, Mehmet Gulen[1] solo era uno entre tantos jóvenes teólogos que reunía a su alrededor, en largos debates alrededor de un te, a una pequeña comunidad de pares. Sus discursos de esa época se centran en el poder de la educación, una aspiración común a las entonces nacientes clases medias periféricas, en todo similar a la de muchos movimientos contemporáneos en lugares y contextos distintos. Gulen no era un tipo esencialmente polémico, pero resultaba atractivo por ser un sincero creyente que sin embargo hablaba desde una formación científica y humanística tradicionalmente asociada a las clases medias politicamente representadas por los kemalistas -y que entonces se convulsionaban en un eje derecha-izquierda que dejó miles de muertos en las calles.
Sus primeros pasos organizativos los hace como director de un colegio mayor en Esmirna. De aquellos círculos saldrán nuevas casas-colegios mayores, las escuelaas K-12 y centros de apoyo a los estudiantes. Es importante entender la oferta en el contexto: los años sesenta en Turquía son, como en Italia, Portugal o España, los años en los que se masificará la enseñanza superior, accediendo a ella la clase media rural por primera vez. Una clase que desconfía de las capitales y que al mismo tiempo aspira, desde el conservadurismo social, a que sus hijos se unan a las clases rectoras del estado y teme que la gran ciudad les separe de sus valores tradicionales.
Pero cuando empiece a tener una base, Gulen, impulsará un nuevo eje de desarrollo de su movimiento: la prensa y los medios. Enfocados de nuevo como una tarea «educacional», esquivarán cuidadosamente las controversias políticas y construirán poco a poco un contexto común entre las clases medias urbanizadas y el nuevo proletariado de origen rural llegado en los 70.
A la construcción de una voz en el complejo entramado empresarial de la opinión pública turca, seguirá la creación de asociaciones profesionales y empresariales durante los ochenta. Gulen está creando el esqueleto de lo que en los 90 emergería como nueva mayoría social y que se expresaría políticamente con las mayorías absolutas de Erdogan y su AKP, un movimiento nacionalista pero de base religiosa, conservador y modernizador al tiempo, en muchas cosas similar al de la democracia cristiana en los países mediterráneos de Europa Occidental. Gulen será asociado a las universitarias con pañuelo[2]: signo de orgullo de los orígenes, autovindicación desde un conservadurismo moral atemperado por una educación moderna e irritante símbolo de que una nueva generación y un nuevo sector social pedía paso en el ya viejo estado kemalista… De hecho la controversia del pañuelo dio un buen retrato del posicionamiento del Hizmet en el Islam[3]: durante el debate turco Gulen insistió en que lo importante no era el pañuelo sino la plena escolarización de las niñas y cualquier asistente a una reunión de algún grupo del movimiento podrá constatar que el número de mujeres con pañuelo entre los asistentes es mayor en Alemania que en Esmirna. De hecho, la segregación de sexos solo afecta a los pisos compartidos y los dormitorios de colegios mayores (como por cierto es el caso en practicamente todas las instituciones estatales laicas equivalentes en Europa).
=El impacto de 1989
Pero si hasta 1989 el Hizmet, el movimiento de Gulen, había tenido un excepcional olfato para interpretar la evolución social turca, con la caída del bloque soviético demostró que también sabía dotarse de una perspectiva estratégica global. El final de la década es el momento de cambio más interesante en los discursos.
En primer lugar hace bandera de la transnacionalidad y comienza una potente expansión hacia los nuevos estados turcómanos que servirá de base a la de los intereses empresariales[4] y a la nueva política «neo-otomana»[5] de los gobiernos de Erdogan.
Pero sobre todo se acentúan los enfoques y prácticas de lo que algunos académicos llaman acertadamente «neocofradismo» pero califican despectiva y erróneamente como un «neoliberalismo islámista»[6]. En realidad el discurso de Gulen, es ajeno en su fundamentación moral a las raíces antimercatismo europeo.
Por un lado exalta la idea de mercado y enaltece la labor del mercader. Un orgullo comprensible en una clase media fundamentalmente comercial que solo en el mercado se ha encontrado en igualdad de oportunidades frente a la corrupta oligarquía terrateniente y funcionarial kemalista. El mensaje para ellos es claro[7]:
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- No esperar nada del gobierno (…) Si eres un mercader, haz negocios, forma asociaciones y holdings, hazte rico y devuelve solidariamente a tu comunidad sin expectativa alguna de contraprestación.
Pero al mismo tiempo Gulen, que pide a sus familiares que no persigan hacerse ricos, les habla de frugalidad y «good life», de una ética y estética del bienestar que podría sonar a neo-victoriana pero que tiene también hondas raíces sufíes… y sobre todo, expresa universalmente a la clase media mercantil.
Pero bajo lo que parece un discurso tradicional Gulen está proyectando una visión más amplia en la que luchar contra la descomposición aparece como objetivo central. Gulen les habla de…
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- …respetar al estado como lo opuesto a impulsar un «estado fallido» y de democracia como lo opuesto a atacar al estado, que para su audiencia es esencialmente legítimo a pesar de las preocupaciones por la corrupción y las políticas opresivas.
La estructura económica del Hizmet
La existencia de una serie de fondos e instituciones organizadas para asegurar la cohesión social de la comunidad Hizmet y su entorno es la base de la estructura organizativa de cualquier germen de filé. Llama la atención que los principales elementos se centren en: el acceso a la formación, el soporte a la carrera profesional y la ayuda en caso de desastre o desgracia (aseguramiento frente enfermedad y catástrofe). De hecho incluso la idea de hacer disponible el uso de infraestructuras de trabajo y alojamiento, al modo del «pasporta servo» de los esperantistas, también es considerada un pilar organizativo del Hizmet.
Lo que más llama la atención a los académicos es la capacidad de este sistema para funcionar como «atractor de orden» asegurando la cohesión social en el entorno. Es la conocida metáfora del cristal de azucar[8].
Sin embargo, el movimiento Hizmet carece de una organización comunitaria del conjunto de instituciones como resaltaba un conocido programa de la BBC[9]. Es cierto que ha organizado a una masa de pequeños y micro empresarios en TUSKON y desarrollado a partir de ahí un pequeño servicio de inteligencia pública… pero aunque la lógica de apoyo mutuo y promoción compartida, recuerde a los muridíes, TUSKON no es una organización comunitaria, de hecho se pretende turca, representativa del empresariado y asociada al estado.
En esos términos es comprensible que la reacción de los sectores kemalistas, que emergió con la investigación de la red Ergenekon[10], presentara al movimiento como un paraestado naciente, a medio camino entre Hamas y Hizbullah por un lado (por su carácter de «sistema social»), una logia de poder sudamericana y el KGB de Putin (en tanto que trama de poder dentro de la osamenta del estado).
¿Qué es realmente el Hizmet?
A diferencia de los focolari, la protofilé católica, que se consideran a si mismos «un pueblo», coqueteando con la idea de una identidad completa propia, la tensión entre transnacionalidad, comunidad y nacionalismo en el Hizmet es palpable y seguramente se mantenga en parte precisamente por su carencia de una estructura democrática común.
Realmente es un movimiento y es esa naturaleza ambigua y diversa la que, sobre el crecimiento permanente, les permite una cierta estabilidad… El Hizmet, como tantos otros movimientos en todo el mundo es realmente una protofilé, un conjunto de estructuras transnacionales contradictorias y diversas que apuntan signos tanto hacia la filé como hacia la fusión/captura de o por el estado en descomposición.
Artículos externos
- ¿Es Hizmet una protofilé? en la Bitácora de las Indias
- Global Muslim networks: How far they have travelled en The Economist